Y tú, ¿qué harás cuando la Tierra se destruya?

Y tú, ¿qué harás cuando la Tierra se destruya?

Conocemos el perjuicio del uso del plástico sobre el medio ambiente, pero ¿sabemos que existe un gran impacto en relación con su fabricación y también debido a otras causas no tan conocidas? Sobre estos asuntos no se habla demasiado, porque el problema más acuciante es el de la propia utilización de este material fabricado con petróleo, del que seguimos dependiendo todavía a pesar de que los gobiernos del primer mundo comienzan a concienciarse más o menos tímidamente. Gracias, por supuesto, al activismo inicial de personas y diversas organizaciones.

La reducción al mínimo del uso de plástico nos asegurará una sana cadena alimenticia, pero también la disminución de gases y el ahorro de los tratamientos costosos para su reciclaje. Reducir su consumo tiene un significado más profundo del que pocos hablan. Me refiero a la producción de energía, sin la cual no sería posible fabricar este material, generado a través de la combustión de petróleo y gas. 

Además de tardar más de 1.000 años en descomponerse, tiempo de sobra para provocar graves daños en el ecosistema, el plástico es una gran fuente de toxinas tanto para la tierra como para el mar. Como sabemos, en los océanos se forman grandes islas de basura que los ecologistas ya empiezan a llamar ‘continente de plástico’, y que incide directamente sobre las especies acuáticas, no solo porque pueden morir por la ingestión de grandes plásticos sino también porque ingieren otros microplásticos prácticamente indetectables que acaban en ese filete de pescado aparentemente en perfecto estado que nos espera en el plato. 

Sin embargo, la tierra y el agua no son los únicos elementos naturales amenazados por la invasión de dicho material. El aire que respiramos absorbe metano y etileno, dos de los gases más nocivos para el ser humano. Ambos son liberados cuando el material se expone al sol.

Ante la posibilidad de que el problema empeore, los ciudadanos del mundo tenemos la necesidad de ‘divorciarnos’ del plástico. Contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a través de la reducción de su uso es el camino que, irremediablemente, hay que seguir. Campañas como la de las 3R (Reducir, Reutilizar, Reciclar) o el sistema de Basura Cero están calando en nuestra sociedad hasta el punto de inaugurarse esta semana el ‘Boicot al plástico’, propuesta que aspira a que dejemos de consumir aquellos productos con exceso de envoltorio.

Disminuir los efectos del cambio climático, propiciar el ahorro económico y evitar el uso de los recursos naturales fósiles son algunos de los frutos que se recogerán gracias a la disminución del plástico. Sé consciente, involúcrate, cuídate. A ti, a los tuyos, a tu entorno. Porque si este planeta se destruye, no tenemos otro (de momento) al que acudir.