La energía: imprescindible en el pasado, el presente y el futuro

La energía: imprescindible en el pasado, el presente y el futuro

La energía es la capacidad que tiene la materia de producir trabajo en forma de movimiento, luz o calor. Ésta puede producirse de numerosas maneras que han ido cambiando a lo largo de los siglos, adaptándose a las economías de cada tiempo.

El fuego, el primer gran invento de la Humanidad

 

Si pensamos en el procedimiento más tradicional, posiblemente nos venga a la cabeza el fuego. Descubierto en el 770.000 a.C., los humanos iniciaron con ello la civilización con el que se considera el primer gran invento de la Humanidad. El fuego sería el gran germen de incontables avances posteriores que han construido las sociedad tal y como las conocemos hoy.

A partir de aquí surgieron varias formas de generación de energía. En China, el gas natural y el carbón eran los métodos más utilizados para calentarse y cocinar, mientras que en Oriente Medio la fuente de energía por excelencia era el petróleo. La fuerza del viento, por su parte, se usó en Egipto como fuente energética, aunque la leña jugaba un papel fundamental en la vida de las ciudades.

Del siglo X al XVII, los molinos hidráulicos, maremotrices y de viento ganaron protagonismo, así como el carbón y el petróleo, medios que estuvieron en el centro de toda actividad económica durante la Revolución Industrial del siglo XVIII. Poco a poco, los avances de la época se dirigieron hacia el descubrimiento de los hidrocarburos como generadores de electricidad. Gracias a su aparición, inventos como la máquina de vapor, el generador y el reactor nuclear constituyeron la base de las ‘economías modernas’.

 

La Revolución Industrial y el cambio de escenario

 

A partir de este momento, tuvo lugar un fuerte crecimiento de la demanda energética que produciría una producción cada vez más intensa. La creación de las centrales nucleares fue la consecuencia directa de este alto rendimiento. La primera de ella apareció en Nueva York en 1882. Abaratar la electricidad y estimular el consumo fueron los objetivos que se consiguieron, además de situar la combustión térmica del carbón en la principal fuente de energía.

Sin embargo, la sucesión de numerosas crisis, especialmente la de 1973, hicieron recortar la producción de energía, y se llegó a embargar el suministro de crudo a Estados Unidos. Esta situación provocó, entre otras cosas, que las compañías extractoras se diesen cuenta del agotamiento de los recursos naturales, surgiendo las primeras voces sobre las energías renovables. Del mismo modo, se empezaron a tomar, por parte de las grandes compañías, medidas dirigidas al ahorro de electricidad.

 

Una economía ligada a la energía

 

Así, cuando el nuevo siglo comenzó algunos países empezaron a contemplar ciertas políticas energéticas y a abrir departamentos de estudios energéticos renovables. Hoy, la energía se ha convertido en el centro de las industrias y las actividades humanas, por lo que sin ella solo podríamos obtener una economía detenida.

El camino es largo, quizá incierto, pero la realidad es que los recursos energéticos están ligados al desarrollo, al bienestar y la dependencia de las sociedades modernas. En la actualidad, los esfuerzos van dirigidos a a la administración adecuada de las diferentes fuentes, y en conocer en profundidades los pros y contras de las recientes energías limpias.