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“Todo va a pasar en una residencia. Lo bueno y lo malo”

“Todo va a pasar en una residencia. Lo bueno y lo malo”

Valiente, entusiasta y especialista en ayudar a los que le rodean, David Molina es socio-director de Avita Servicios Geriátricos desde 2012, año en el que comenzó su andadura empresarial gracias a la apertura del centro de ancianos de Berja. Hoy cuenta con siete residencias repartidas por la provincia de Almería, Granada y Madrid. 

Nacido en Barcelona pero llegado a Almería en su adolescencia por motivos familiares, David Molina Martínez eligió Relaciones Laborales como grado universitario. En aquellos entonces nada hacía presagiar que la curiosidad que le despertó el sector de la dependencia en este tiempo le llevaría a estudiar un Máster en Gerontología y Atención a la Tercera Edad. Siete residencias ha sido el resultado de años de esfuerzo y dedicación, tarea difícilmente compaginable con la crianza de sus dos hijos. “Crecer con apoyos es indispensable en el campo de la discapacidad, y esta idea es trasladable a todo, incluida la crianza de los niños”, afirma el empresario almeriense. Ilusión y mucho esfuerzo es lo que hay detrás de uno de los artífices de Avita, la empresa que encabeza el ranking del sector en la provincia. 

¿De dónde procede tu amor por los mayores?

La raíz se encuentra en ayudar a los demás. Después de pasar por el sector de la discapacidad, sector que considero análogo con la dependencia, esto solo fue una continuación. Sin embargo, la ayuda a los demás es posible llevarla a cabo de otras formas además del negocio. En los centros hemos implementado campañas de sensibilización, recogida de alimentos, productos sanitarios… Todo ello partiendo de esa vocación. 

¿Cómo recuerdas tus principios en el mundo empresarial? 

Con más miedo que vergüenza. Lo recuerdo mucho más pequeños que ahora, con muchas deudas y ganas, ganas que hoy mantenemos, tanto mi socio como yo. Si echo la vista atrás, siento mucho cariño, pero no soy de los que haría lo mismo. Haría cosas diferentes, aunque sí que estoy muy orgulloso. Empezamos en Berja y hoy somos la principal empresa del sector en la provincia. 

¿Qué beneficios te aporta el hecho de trabajar con ancianos?

Es un trabajo donde no te aburres nunca. Todos los días son diferentes, y esto es una consecuencia no de trabajar con mayores, sino de hacerlo con personas. Es la vida en estado puro. 

En vuestros centros, ¿qué servicio es el que no puede faltar, además de la alimentación?

La alimentación, por supuesto, intentamos que sea muy buena, pero en general no puede faltar cualquier servicio que enriquezca el día. Las actividades que se proponen no sólo son diseñadas por los terapeutas, sino por todo el equipo. En la puesta en marcha de la actividad del día a día y el entretenimiento participan fisioterapeutas, psicólogos… Por lo que todos ellos son necesarios. 

¿Cuál es la habilidad que no le puede faltar a todo aquel que trabaje en un centro Avita?

Ser muy cariñoso. A partir de ahí, el resto de cosas se pueden aprender. 

¿Qué es lo que más te ha marcado desde que comenzaste tu andadura profesional?

Una sola cosa es imposible. Quizás el haber estado rodeado del ejemplo de mi familia y mi socio. Ellos son mis apoyos y los que me han hecho afrontar las distintas situaciones que se han ido poniendo en el camino. 

En los centros lleváis a cabo estrategias de comunicación como ‘El Consejo del Mayor’. ¿Crees que la sociedad escuchamos lo suficiente a nuestros ancianos? 

En absoluto. Cuando una persona ingresa en un centro parece que ha sido abducido por una especie de platillo volante, cuando ellos aún tienen mucha necesidad de seguir aportando. Y yo soy de los que cree que sí que pueden hacerlo. Pueden aportar muchas cosas, con matices y sin caer en la condescendencia. 

En las redes sociales de tus residencias se respira energía, actividad, entusiasmo… ¿Qué papel juega en nuestros mayores el hecho de llevar una rutina repleta de cosas que hacer? 

Nosotros apostamos por hacer de los centros un sitio atractivo, que disponga de un catálogo de actividades que permitan al usuario elegir. Hay que tener en cuenta que son adultos, no son niños. Tenemos que conservar su condición de libertad. Nos gusta tener actividades diversas. Por ejemplo, en la residencia de Berja grabamos un programa de televisión en el que los mayores van a empresas tradicionales del entorno y, posteriormente, los empresarios devuelven la visita. Respecto a las rutinas, las consideramos importantes para gente con deterioro cognitivo porque ésta le proporcionará tranquilidad. Sin embargo, la persona que se encuentra perfectamente no requiere de ninguna rutina, aunque sí de horarios. 

Tu próximo proyecto verá la luz dentro de muy poco, en la localidad de Vera. ¿es un sueño la expansión empresarial fuera de la provincia? 

Sí, totalmente. Cualquier centro, sea grande o pequeño, nos supone muchísima ilusión. Poder salir fuera y mostrar lo bien que lo hacemos los andaluces en el sector de la dependencia es un sueño que cumplimos con nuestra residencia de Madrid. 

Todas estas acciones serían imposibles de llevar a cabo sin la energía eléctrica que posibilita una cocina eficaz, una iluminación más que correcta, pero, ¿qué medidas de eficiencia energética pones en práctica en tus centros? 

Hemos implantado paneles solares en algunos de ellos. En Baza, por ejemplo, hemos instalado una cocina a gas. El objetivo es que en las nuevas residencias, como en la de Lanjarón, se construyan aislamientos térmicos en las fachadas, puertas y ventanas. También disponemos de agua caliente originada con paneles fotovoltaicos y de bombillas LED. En este sentido, en Ecoeq siempre me han ayudado a elegir la tarifa que más me ha convenido para mi negocio. 

¿Cuál es tu reto profesional más inmediato? 

Seguir creciendo. A todo el mundo le gustaría ser profeta en su tierra, y a nosotros nos gustaría tener algo en Almería capital. Sin embargo, llegar dónde hemos llegado ya es un éxito y un reto diario importante.